Hoy soñé que envejecíamos juntos. Que compartíamos las mismas ganas de vivir y que nos tratábamos como reyes. Las experiencias que habíamos dejado atrás eran sólo parte más de nuestra persona. Vivíamos siempre el día a día, sin temor a que esto algún día acabase, sin temor a que ninguno de los dos nos perdiese. Han sido años en una sola noche de sueños. Años vividos intensamente, más intenso si cabe que en la propia. Porque me ha encantado soñar contigo, me ha encantado ver tus arruguitas de al lado de tus ojos y al borde de tu boca. Me ha encantado verme a mí, con mil pliegues en la frente y patas de gallo de tanto reir. Cada arruga de éstas, forman parte de distintos grados de felicidad; cada una de ellas son un regalo, es como un álbum de fotos, donde mirándolas una por una pueden dislumbrarnos con los momentos de ayer, los momentos que decidieron que siguiésemos disfrutando de esto. Me ha encantado vernos con tantos años a la espalda porque para llegar hasta allí, no nos ha podido ir mal.
Todo lo que rompe mis silencios, sólo será parte de mi experiencia. Seré una abuela cojonuda.
Todo lo que rompe mis silencios, sólo será parte de mi experiencia. Seré una abuela cojonuda.
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