Quizá sea porque jugamos a ser niños otra vez; porque con nosotros está Júpiter alineado; porque quizá somos de la misma manera diferente... Yo creo que es porque consigues que yo consiga todo, porque hago que te olvides de tus malos días incluso de problemas. Creo que soñamos cómo sería todo esto de la manera en la que nosotros lo controláramos. Éste es mi juego. Atrévete tú también a sentirte Especial.

domingo, 11 de abril de 2010

Pienso y siento, luego existo.

Quiero ser sin ser. Quiero que, al levantarme, no preguntarme por qué seguir aquí. Quiero que al salir a la calle mi mente se quede en blanco y así, sólo llevar activados mis sentidos. Quiero ser sintiendo. Sí, quizá esa es la palabra: sentir. Quiero no tener miedo a sentir, quiero poder llegar a sentir todo lo inimaginable, desde el gozo de tomarte un café, hasta la calma de un bostezo. Quiero saber que sé sin pensar. Quiero creer que puedo. Porque aunque en esta vida haya muchas cosas que sean “imposibles” por hacer, lo más importante es tener fuerza y pensar que podemos. Porque yo puedo. Puedo reírme con la vida una y otra vez, puedo perder el miedo a sentir, puedo pasarme horas y horas en medio de una campa, tumbado, con los ojos cerrados, sólo escuchando cómo el viento peina mi pelo y oliendo el sabor de la brisa.

¿A que nunca has sabido eso? Son cosas que se sienten, cosas que te hacen ver que no habiendo nacido preparado para sentir sería imposible disfrutarlo con dichosa magnitud. Cosas que te llenan. Cosas que son tuyas, pero compartes. Yo, la vida y tú.

domingo, 21 de marzo de 2010

Notas breves.

Si no tuviéramos momentos como éstos, momentos que la vida nos regala sin saber por qué, momentos que robamos de los brazos del reloj, mientras ellos nos miran y sólo pueden sentir celos de cuán felices podemos llegar a ser. Esos momentos en los que una mirada sobra para poder expresar lo más complejo de explicar, esos abrazos que demuestran los sentimientos más escondidos de nuestro ser, esas palabras que intentan reflejar la vitalidad que sigue teniendo nuestro rostro. Son esos momentos que nos regala la vida sin saber por qué. Cuando encuentras una nota en tu corazón y sólo puedes sonreir, cuando mimas tus canciones para poder ser lo que siempre quisiste, cuando cierras los ojos y compruebas que todavía puedes seguir viendo vida... cuando te alejas de los sueños para poder disfrutar una realidad más mágica. Son esos momentos que la vida nos regala sin saber por qué. Si la muerte fuera lo mitad de bonita que es la vida, todos estaríamos dispuestos a morir un día.

lunes, 15 de febrero de 2010

Visita inesperada.

Aún no sé explicar exactamente cómo pudo ocurrir. Iba camino a mi cuarto cuando sentí escalofríos y mis brazos en carne de gallina. Un ademán de temblor se acercó hasta mis labios, mandando así una señal a mis piernas. Cuando me quise dar cuenta era incapaz de dar un sólo paso adelante. Mi cuerpo se heló, mientras, de mi boca una nube difuminada se abría paso delante de mí. Y de repente, mis piernas pudieron actuar por sí solas, dejando mis manos libres para poder abrazarme. Así, intenté entrar en temperatura estable, batiendo mis brazos contra mi piel. Pude sentir el bello de mis extremidades más intranquilo que nunca, y fue en ese momento cuando mis piernas se pararon, pero esta vez, voluntariamente. El frío que invadía mi cuerpo empezó a transformarse en temor hasta tal punto que ya no sabía qué hacía yo camino a mi habitación. Sólo fui capaz de entrar de lado y asomar un único perfil por la puerta. Fue suficiente para verla, allí tumbada, encima de mi cama, vestida de luto, armada de una doladera, imponente como la había imaginado. Pude advertirme que estaba dormida y, para mi suerte, tuve suficiente tiempo para poder otra vez replantearme la entrada. Poco a poco volví al cuajado pasillo y llegué sin problemas y muy cuidadosamente a la puerta de salida. Una vez fuera de casa, en mi mente sólo cabía la palabra “huir”, huir de ella fuera como fuera. Pero antes de cruzarme con las primeras brisas de aire en el exterior, se me apareció delante de mí, y allí la vi, frente a frente. Mi cara marcó expresión de horror y de triste impotencia. Y allí, en ese instante, fui capaz de verle la cara. No tuve tiempo ni de exhalar un suspiro. Mis días habían llegado a su fin de una forma impredecible.

lunes, 1 de febrero de 2010

A TODO EL MUNDO LE LLEGA

Al final ha ocurrido. Algunos días amargos sólo servían para preceder el momento de la desaparición momentánea de la estabilidad. Ocurrió que mientras el tiempo pasaba al mismo son que de costumbre algo planeaban el destino y la suerte. Algo que no por casualidad ocurre y te empuja contra la esperanza de vida que un día creaste para sobrellevar tu castigo. Y es en esos momentos cuando te interesa no pensar, cuando no sacas fuerzas de ningún músculo de tu cuerpo y sólo eres capaz de articular quejidos.

Es ahora cuando alguien así se da cuenta que la vida se agota, poco a poco en manos del diablo se esfuman los segundos que nos quedan, y paso a paso se va construyendo el desenlace final. Muchas personas desaparecen día a día mientras nosotros lucharemos por vivir hasta que un día no lleguemos a despertar.

Aquella persona a la que le tocó este rol, áquella que sólo pensaba en dibujar lágrimas... vio por fin un rayo de sol. Y pudo comprobar que tenía el apollo necesario para que sus músculos reaccionaran y así poder pensar, poder caminar, poder vivir y poder ayudar a resolver ese problema que tantas noches sin dormir le provocó.

Ahora, junto a grandes ayudas así, sólo le faltará rezar.

jueves, 21 de enero de 2010

ME DIO POR CREAR.


Hoy me ha dado por crear. Por crear nuevos sentimientos, por crear palabras que se asemejen a ti, por crear emociones que chocan con los rayos del sol. Hoy me levanté fuerte, dispuesto a tocar el cielo con los dedos, dispuesto a sentir el latir de tu corazón y dispuesto a tararear el sonido de tu canción. Hoy todo lo que se refleja en mi mente es fruto de la vida, el deseo de seguir, pasión por todo. Aún así, me he dado cuenta que algunas cosas son imposibles de crear. Sentidos suficientes para disfrutar todo lo que nos viene por delante, palabras exactas para describir lo que siento, lunas que me acompañen en noches solitarias, expresiones exactas para que me entiendas. Me he dado cuenta que no soy capaz de crear lenguaje exacto para explicar lo que siento. Un poeta expresa con la palabra, es por lo tanto la palabra lo más poderoso. Hoy descubrí que la felicidad puede con ella. Sólo con aquello que se dibuja en mi cara, aquello que no sé por qué no puedo nunca borrar, aquello que sale sin darme cuenta… sólo por mi sonrisa podrás comprender que nunca entenderás lo feliz que puedo llegar a ser. Sólo con lo real no podrá nadie entender lo que siento cuando mi corazón se besa con mi alma. Ellos dos pactan, y lo hacen sin avisarme.
Hoy me he dado cuenta de que no puedo crear tiempo suficiente para poder disfrutarte, me gustaría hacerlo mientras también lo hago de la vida

domingo, 17 de enero de 2010

Desvaríos...


Esto no me puede estar pasando a mí.
Esto es imposible que yo lo experimente.
Una roca fuerte y sólida cual soldado luchador entre mil millones de cenizas que desaparece cuando la marea sube por obligación.
Esto no me puede estar pasando a mí.
Un sin fin de emociones cuando mi tripa más calmada debería estar, un delirio de tentaciones cuando delante de mí tengo el atardecer. Atardecer que no deja de sorprenderme. Atardecer que me abraza fuerte y me deja sin respiración. Porque ... ¿para qué respirar si con algo así tengo suficiente para vivir?

domingo, 3 de enero de 2010

DE NUEVO UNA VEZ MÁS

-Enciende la luz, por favor.
-¿Pero es que no te has dado cuenta?
-¿De qué?
-La luz está fundida. Hoy tendremos que refugiarnos en el calor de las candelas si queremos ver algo. Hoy la luz no se va a encender, y no va a hacerlo hasta que llegue el electricista. No sé qué habrá pasado, pero tendremos que acostumbrarnos a esta oscuridad hasta quién sabe cuándo.

Hoy mi lámpara no entiende de sonrisas, no entiende de palpitaciones, no entiende de alegrías. Hoy mi habitación está totalmente negra, nublada por las malas vibraciones que andan merodeando sin haber pedido permiso. Una sensación de estorbo me dice que no son ellas las que sobran. Aquí sólo huele a fraude, sólo huele a purpurina caducada, a sonrisas resecas y vendas ensangrentadas.
Demasiado tarde para repetir lo mismo, esta vez el soplo de aire fresco llega más tarde que nunca, ni siquiera se ve a lo lejos. La esperanza ya no te espera a la vuelta de la esquina y los electricistas que siempre llamabas cuando algo así pasaba, ya no son tantos, o tú no eres capaz de verlos.
De todas formas, respiraré aire limpio, sin embargo mis pulmones hoy no están hechos para eso. Hoy sólo conjuntan con crueldad, con tristeza y con yerro. Me gustaría decir que mientras esto escribo me doy cuenta que perlas salen de mis palabras, pero no sería capaz de crear algo que no se asemeje a esta loca pesadumbre, a este loco llanto de socorro al verme la cara. Me gustaría decir que mi luz no está fundida, pero es que la eternidad es tan larga…